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Travesía para proteger el hábitat del jaguar. La organización internacional Panthera inició un viaje por Latinoamérica que durará cuatro años.

Alan Rabinowitz y Howard Quigley
 

En un intento por llamar la atención sobre la condición en la que se encuentran los jaguares, Alan Rabinowitz y Howard Quigley, directivos de la organización internacional Panthera, iniciaron una travesía que durará cuatro años, por seis millones de kilómetros cuadrados, desde México hasta Argentina, para conocer el estado de conservación y las amenazas que aquejan el hábitat del felino más grande de América y el tercero del mundo. 
De acuerdo con una investigación realizada por el Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México, el continente americano alberga cerca de 64.000 jaguares, pero solo la población que habita en la Amazonia se encuentra estable, aunque no segura. El felino ha perdido el 50 por ciento de su distribución original.

El año pasado, según cifras del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), esa zona del país perdió 70.074 hectáreas de bosque, el 39 por ciento de toda la superficie deforestada en 2016, cuando se arrasaron 178.597 hectáreas; entre muchas razones, por la expansión de la frontera agrícola, la siembra de cultivos ilícitos, la extracción ilegal de minerales y madera, así como por la puesta en marcha de megaobras. 

Dialogo con Rabinowitz a su paso por Colombia sobre las condiciones en las que se encuentra esta especie, catalogada en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como casi amenazada, y sobre las alianzas que quiere hacer entre entidades del Gobierno e instituciones ambientales para promover la creación de nuevas áreas protegidas y la tolerancia de las comunidades locales con el felino.
Hasta el momento, la aventura lo ha llevado por México y Colombia. Durante los próximos años visitará Brasil, Nicaragua, Belice, Guatemala, Honduras, Panamá y Argentina, países que forman parte del llamado Corredor del Jaguar. 

¿Qué lugares visitó en Colombia y en qué estado encontró el hábitat del jaguar? 
He estado por Medellín, Apartadó, Bocas del Atrato, la ciénaga de Matungo, Turbo, Acandí, Capurganá, Sapzurro, cabo Tiburón, Cartagena, Santa Rosa del Sur y La Miel (Panamá). 

La idea de hacer la expedición Jaguar y recorrer los países más importantes para la conservación de la especie es ilustrar y recalcar la importancia de este animal para los ecosistemas, las economías y las culturas a lo largo de su rango de distribución. Recorreremos los paisajes silvestres de América Latina en una carrera contra el tiempo para impulsar a los gobiernos, empresas y comunidades a tomar medidas decisivas para salvar al jaguar y la increíble diversidad de plantas y animales asociados a estas zonas.

La pérdida y la fragmentación del hábitat causadas por prácticas productivas insostenibles, como los monocultivos y los avances de la ganadería extensiva, son unas de las mayores amenazas que enfrentan los jaguares, junto con la cacería, como una forma de evitar la depredación del ganado. Con esta iniciativa se busca conectar y proteger el mosaico de paisajes dominados por humanos, desde México hasta Argentina.

La serranía de San Lucas, entre Antioquia y Bolívar, es un lugar estratégico del corredor. ¿En qué estado de conservación se encuentra?

Así es. San Lucas constituye el parche de bosques más importante dentro del Corredor Jaguar, ya que son los únicos que conectan a Centro y Suramérica; por lo tanto, su conservación es esencial para mantener la conectividad biológica a nivel continental. Los bosques de San Lucas y las ciénagas asociadas son de gran importancia para amortiguar los efectos del cambio climático, tales como los inviernos intensos y los veranos prolongados.
Usted lleva varios años hablando sobre la necesidad de crear un parque natural en San Lucas, ¿vino a insistir en el esto?

Claro que sí. La creación de un parque nacional natural en San Lucas constituiría un paso certero para la conservación del jaguar y para mejorar la trayectoria de gestión ambiental del país frente a los múltiples compromisos y protocolos ambientales de orden nacional e internacional.

Si San Lucas no es protegido inmediatamente, la permanencia de bosques, agua y animales será arrasada como consecuencia de los usos inadecuados del suelo. Es necesario contar con un ordenamiento territorial de orden nacional donde se priorice la conservación de las áreas que proveen servicios ecosistémicos a las comunidades locales, regionales e, incluso, nacionales, creando instrumentos jurídicos que permitan frenar la deforestación y la expansión de la frontera agrícola, la cacería y demás actividades insostenibles.

¿Cómo afecta el cambio climático el comportamiento de los jaguares?

El cambio climático puede cambiar la cantidad de presas que hay en determinado ecosistema y puede crear abundancia de enfermedades. Sin duda habrá más conflicto entre humanos y jaguares frente al cambio climático y sus causas. En los frentes de deforestación, por ejemplo, es donde los jaguares empiezan a atacar el ganado tras perder sus presas naturales. En respuesta, los colonos los matan. En el futuro es de esperarse una mayor intensidad de fenómenos climáticos como aludes, inundaciones y sequias, lo que podría ocasionar la migración de ciertas poblaciones y crear nuevas áreas colonizadas de forma desordenada.
La gran oportunidad es el ecoturismo con un enfoque animal. Al visitante le gustan los paisajes, pero lo valora más si tiene animales para contemplar.
Tomado de el Tiempo


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