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Trabajadores sordos hacen historia en hotelería Cartagenera



El día que Víctor Augusto Díaz recibió la noticia, retumbó en su corazón. Con señas del mismísimo gerente del hotel Almirante Cartagena, Juan Andrés Lozano Espitia, fue notificado que iba a convertirse en un empleado con contrato fijo, para el área de mesa y bar.

No era para menos, la de Víctor, de 29 años, era una victoria personal soñada. La felicidad ese día era incontenible. Víctor es sordo de nacimiento. Y, desde cuando ingresó al SENA para el programa de técnico de Mesa, Bar y Cocina, su meta era trabajar con contrato fijo en un hotel de Cartagena.

Empezó su camino por el primer sendero, como parecía natural, el de ingresar como aprendiz a un hotel. No iba a ser fácil por cuanto significaba un reto, e, incluso, el rompimiento de paradigmas. Antes se le habían cerrado algunas puertas de empleo. Pero no se dejaba vencer. Seguía presentando su hoja de vida.

Hasta que encontró la luz en su camino. Lo impensable se hizo realidad. El hotel Almirante Cartagena, ubicado en el complejo turístico y comercial de Bocagrande, y afiliado a Cotelco, le abrió las puertas, la oportunidad de desempeñarse como aprendiz y así se convirtió en mesero. Sí, mesero con todas las de la ley.

Liliana Padilla, gerente de Gestión Humana del Almirante, una vez entrevistó al grupo de aprendices del SENA tuvo la certeza de que Víctor era el elegido. Sabía que era sordo, pero entendió casi al instante que se trataba de un joven con una gran capacidad de aprendizaje y de trabajo, condiciones inigualables y apreciadas en la hotelería.

“Víctor nos ha demostrado que no es menos que nadie. Y, mejor aún, con el tiempo se ha convertido en un referente en su grupo laboral que inspira a otros para cada día ser mejores”, cuenta Liliana.

Víctor es una especie de trabajador estrella del Almirante que hace historia.

Es la primera vez que este hotel cuenta en su nómina con un trabajador con limitaciones auditivas. Sus compañeros lo ven y suelen decir que si “él puede, porqué nosotros no”.

Víctor de la misma manera se ha vuelto un líder en su sección. Es increíble que ahora sus compañeros de trabajo sean quienes tienen el interés por el lenguaje de señas. De hecho, aprendieron rápidamente las más elementales para iniciar y sostener una comunicación con él.

El joven dice que su proceso inició desde abril de este año y reconoce que, lógico, las primeras dificultades se basaban en la comunicación. Pero esta barrera fue de manera rápida superada. Incluso, Víctor es uno de los mejores en la atención al cliente. Lleva una escarapela que identifica su limitación auditiva y muchos clientes ni siquiera se percatan de ella. El ingenio del joven para entender a los comensales de un restaurante ha sobrepasado cualquier meta.

En principio, su intérprete del SENA lo apoyaba para entender y ser entendido. Hoy el joven se mueve como pez en el agua. Incluso, es un estricto cumplidor del deber y de la calidad del servicio que presta.

Él inició su aprendizaje en los cuartos de operación de los hoteles. Allí le enseñaron los procesos de brillado de la cristalería y es, como el que más, un observador extraordinario de que cada copa o vaso salga impecable. Liliana cuenta que como vea que alguno de sus compañeros no haga su trabajo a la perfección lo reconviene, o lo hace saber a su supervisora de turno.

Maura García, su supervisora, el primer día que le dijeron sobre la incorporación de Víctor dijo: “pensé que iba a ser difícil, nunca había tenido un aprendiz sordo”. Pero al paso de los días se produjo de algo como mágico. La personalidad y excelente trabajo de Víctor y el desarrollo de un lenguaje propio de comunicación permitieron que todo se desarrollara con facilidad y éxito.

El día que Víctor recibió la noticia que iba a ser incorporado a la nómina con contrato fijo fue hace unas semanas, cuando se celebró el día mundial de las personas con limitaciones auditivas.

 

El gerente General del hotel Almirante, Juan Andrés Lozano Espitia, dice con orgullo que se sienten pioneros en el gremio con este aporte social. Que este proceso ha cambiado el chip al personal y que ahora se desarrolla una nueva comunicación entre ellos, que incluso él ya es un aprendiz.



Pero en el Almirante no sólo es Víctor quien hace historia. También Roberto Carlo Arnedo Vargas, quien es sordo acústico, se  desempeña como aprendiz de cocina y su talento es elogiado por sus supervisores.

 Ambos, Víctor y Roberto Carlo, provienen de familias humildes, que han luchado por la superación de los jóvenes.


Otros hoteles de Cotelco, capítulo Cartagena, que han dado el paso histórico de vinculación a jóvenes con limitaciones auditivas son *Las Américas, Bastión y Casa San Agustín*. Estos hoteles les abrieron las puertas a estos trabajadores y hoy son ejemplo de verdadera inclusión social en el sector turístico.

Tx y fotos Vizo Arcieri.

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